A pesar de que Cuba cuenta con un clima privilegiado y un suelo extraordinariamente fértil que contribuyen
a producir una de las mejores cañas de azúcar del mundo, Havana Club sólo selecciona las mejores melazas frescas o “mieles” (denominadas literalmente “honey” en Cuba). Una mezcla de estas melazas, levadura y el agua más pura se deja fermentando durante varios días. La “batición”, nombre que recibe esta mezcla fermentada, se destila en columnas para producir los aguardientes claros y ardientes, promesas del ron que un día llegarán a ser.
Después de la destilación, estos aguardientes
(la verdadera alma del ron Havana Club) pasan por una serie de fases de añejamiento, mezcla y selección hasta convertirse en la ‘madre’ o base del ron.
Esta base se mezcla con un destilado fresco de caña de azúcar para crear el ‘ron fresco', que a continuación se añeja y se vuelve a mezclar hasta que el maestro ronero considera que ha alcanzado la perfección de una determinada clase de ron. Esta última mezcla
se denomina el ‘toque’. La elección de los barriles
es fundamental durante las fases de añejamiento, pues la madera es la que confiere al líquido el color,
el aroma y la complejidad. El maestro ronero elige barriles viejos de roble blanco para que el ron respire y barriles de madera más joven por sus propiedades tánicas.
El arte de añejamiento, basado en envejecimientos
y mezclas sucesivas, es la esencia del ron Havana Club, siempre con el más absoluto respeto de la tradición cubana. Todos los rones de la gama Havana Club están envejecidos, desde los pálidos más jóvenes hasta los rones añejos y extra añejos: Añejo Blanco, Añejo 3 Años, Añejo Especial, Añejo Reserva, Añejo 7 Años, Cuban Barrel Proof y Máximo Extra Añejo. Sus recetas son secretos celosamente guardados, sólo conocidos por los más antiguos maestros roneros, pero todos ellos ofrecen las mismas características fundamentales que hacen que Havana Club sobresalga entre otros rones.